La sociedad, víctima de la Revolución anticristiana, está organizada y dirigida por ideas y leyes ateas que no tienen en cuenta ni al Creador, ni el destino eterno de las almas. Millones de personas viven en pecado mortal y sufren por no conocer la Ley de Dios: pueden ir al infierno eterno. Esto es injusto. Jamás los pueblos cristianos ha...